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Premios, correcciones e inteligencia emocional

admin 13/02/2013 1 comentario
Premios, correcciones e inteligencia emocional

Por: Dr. Raúl García Miranda y MVZ Luis Arturo García Domínguez

 

¡Caramba, hace frío! pero como diría Don Chago “ni modo que no haga, es invierno”. Sin embargo, no dejen de realizar ejercicio usted, su familia y su perro. Los humanos y los perros felices son aquellos que disfrutan lo que hacen. Hágase amable el ejercicio. Disfrútelo. No olvide que el antiguo concepto de que el ejercicio era una actividad para realizarla en el tiempo libre ha cambiado dramáticamente con la difícil y dinámica vida en la actualidad. El ejercicio debe ser agendado.  Si se esperan a tener tiempo libre para realizarlo, tanto usted como el perro jamás realizarán actividad física. En su agenda del día, de la semana y del mes debe haber espacios de tiempo dedicados a la realización de ejercicio. Si en su planificación del tiempo no incluye la actividad física, nunca la realizará. Ya no hay tiempo libre para nada, la vida nos absorbe, el sedentarismo nos invade. Observe la cantidad de humanos y perros obesos que existen. La obesidad ciertamente es multifactorial, no obstante, una manera de evitarla o combatirla es la actividad física frecuente. Fíjese cómo la mercadotecnia tiene incluidos en sus clientes potenciales a los obesos. Una vez que socialmente se aceptó que la obesidad llegó para quedarse, el mercado de productos se adaptó.

 

Ahora, en los aviones hay asientos para obesos, en algunos espectáculos también los hay. Así como hay lugares especiales para personas con alguna discapacidad o para personas de la tercera edad, hay lugares también para obesos. Observe el mercado de los alimentos para mascotas, desde luego los perros, pero también los gatos o las aves, hay presentaciones comerciales de alimentos para animales obesos. En la ropa ahora hay tallas para humanos y perros obesos, hace unos meses me encontré en Holanda una tienda especializada en ropa para perros obesos o para algo que al traducirlo sería para perros “panzones”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Usted no se adapte al sedentarismo y al sobrepeso, no permita tampoco que su perro se adapte. Realice con su perro ejercicio por lo menos tres veces por semana en días alternados, hágalo por treinta minutos y a intensidad moderada. Observe qué dice, por lo menos.

 

Lo ideal sería realizar ejercicio seis veces por semana, durante una hora, descansando solo un día cada semana. Sin embargo, exíjase y exíjale al perro según su capacidad y su tiempo. Lo importante es que usted y su perro le bajen al sillón, a la tele, a la navegación por Internet y a la comida chatarra. Su perro y usted serán más felices. Qué importa que haya transcurrido enero, nunca es tarde para empezar.

 

En realidad, el tema de este mes sobre premios y castigos y la inteligencia emocional es la tercera parte de la comunicación violenta entre humanos y perros.  Revisaremos otro punto de los aspectos tóxicos y benéficos de la comunicación violenta entre el entrenador deportivo y los alumnos. Los premios y los castigos son ampliamente utilizados en la pedagogía deportiva de los seres humanos. En el entrenamiento canino también son ampliamente usados como un método de condicionamiento del perro. Empero, los premios y los castigos no son un método de entrenamiento, son una herramienta que forma parte de un método integral.

 

El entrenamiento en base a premios y castigos tiene como fundamento -tanto en el humano como en el perro- “la inteligencia emocional”. La inteligencia emocional, como muchos descubrimientos del comportamiento humano personal y colectivo, primero se aplican a la parte civil de los seres humanos, después a la parte laboral o productiva y hasta el final a la parte deportiva. La inteligencia emocional no es algo nuevo en psicología o sociología general, pero sí lo es en deportología y todavía lo es más nuevo en entrenamiento y adiestramiento animal. Si bien no está claramente documentado, se dice que los monjes budistas de Asia, que crían y cuidan tigres en sus monasterios, son los primeros que aplicaron la inteligencia emocional en los animales. Considerando que para ellos los animales no son sólo animales, sino parte del equilibrio cósmico que Dios dio al universo. Esto lo creemos también los autores.

 

Cuando el humano o el perro atleta compiten para ser premiados o evitar el castigo, el deporte se vuelve un medio por el cual obtiene lo que desea; ser premiado o no ser castigado. Entonces la actividad física pasa a un segundo plano y ya no es importante. Si un humano o un perro obedecen por el premio o la evitación del castigo, no disfrutan lo que hacen, porque su voluntad está centrada en la consecuencia de hacerlo bien, no en hacerlo bien por sí mismo. Con todo, los premios y los castigos tienen una gran utilidad en el proceso de enseñanza aprendizaje de los humanos y los perros. Como casi todo, lo que daña son los excesos en la frecuencia y/o intensidad del premio o el castigo. Los premios y los castigos afectan intensamente las emociones de las personas y los animales desde varios puntos de vista. Como se reacciona a las emociones provocadas por ser premiados o castigados es parte de la inteligencia emocional.

 

Como la inteligencia emocional no es parte de la inteligencia racional, entonces es muy notoria en los animales. Es discutible si los animales tienen o no inteligencia racional, porque queremos evaluarlos como seres humanos sin que ellos lo sean. Sin embargo, está claro que tienen una gran inteligencia emocional y que los premios y los castigos los afectan de manera importante, igual que a los humanos.

 

Existe una frase de Aristóteles que dice: Cualquiera puede enojarse, eso es algo muy sencillo. Pero enojarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y el modo correcto, eso, ciertamente no resulta tan sencillo. Esto puede aplicarse a las emociones en general, no sólo al enojo, también al amor, la alegría, el miedo, la ira, etc. Hablar de emociones adecuadas, exactas, justas, correctas, oportunas, es hablar de inteligencia emocional.

 

El concepto de inteligencia emocional se relacionaba con el manejo inteligente de las emociones. Este concepto evolucionó para agregarle el manejo inteligente de las emociones para lograr calidad de vida.

 

¿Qué es una emoción? Difícil de definir. Sobre todo difícil de definir abarcando los aspectos biológicos, psicológicos, sociales y espirituales del reino animal. Si bien los vegetales también son un reino de la naturaleza y son organismos vivos, de manera habitual no se les atribuye características psicológicas, sociales y espirituales, pero ¿no tendrán?  El tercer reino de la naturaleza, el mineral, es considerado como totalmente ausente de aspectos biológicos, psicológicos, sociales y espirituales. Esto es lo que se piensa o cree en nuestra sociedad y nuestra cultura. Sin embargo no en todas las culturas es así. Los abuelos paternos de Raúl eran indios chichimecas, ambos analfabetas, incultos e iletrados desde el punto de vista urbano y moderno, además eran patarrajadas (descalzos con las huellas del tiempo en sus pies). Ambos lo enseñaron a hablar con los animales, sobre todo con caballos, perros y aves (en especial con halcones y tecolotes), también a hablar con las flores, con el maíz, con la tierra de labranza, con el agua de los ríos Lerma y Turbio (porque cada río tiene su propio espíritu) y con el viento que sopla en la barranca que la sierra de Pénjamo forma detrás del cerro de San Miguel. Porque cada viento de cada parte tiene su modo se soplar, y al soplar diferente habla de modo distinto. Mas “los cultos y letrados” consideran que el reino vegetal y, sobre todo el mineral, no tienen parte espiritual. La Biblia dice que el día de Pentecostés, el Espíritu Santo se presentó como un fuerte viento y después como lenguas de fuego. ¿Será que el viento son simples átomos y moléculas en movimiento? ¿Será que el fuego es simple combustión y energía calorífica, o tal vez significa más? Creo que hay más, pero respeto a quien no lo cree.

 

Bien, definamos desde el punto de vista biológico qué es una emoción: es un conjunto complejo de respuestas químicas y neuronales que forman un patrón distintivo. Estas respuestas son producidas por el cerebro (humano y canino) cuando detectan un estímulo emocionalmente competente, es decir, cuando el objeto o acontecimiento, real o rememorado mentalmente, desencadena una emoción y las respuestas automáticas correspondientes.

 

A ver, a ver, va de nuevo, con menos tecnicismos. Son respuestas que provienen del cerebro para responder a estímulos emocionales (amor, miedo, alegría, frustración, etc.) y son parte innata (natural de la especie) y aprendida (experiencias a lo largo de la vida). Es decir, las emociones (“sentir emociones”) dependen de una respuesta real del cerebro, por ejemplo ante el miedo o la alegría que están influenciadas por dos factores.  Uno el innato, con el que nacemos, que nos sirve para huir ante el miedo, para alimentarnos ante el hambre, para relacionarnos ante el amor . Y dos, el aprendido a través de experiencias de la vida y nos sirve para lo mismo, pero con condicionantes que hemos experimentado. Si nada más temblar ante el miedo nos ha dejado una mala experiencia, tal vez ahora respondamos huyendo, si amar nos ha dejado frustraciones, ahora nos enamoramos con gran dificultad, pero si amar ha sido una gran experiencia positiva, amamos todo y a todos.

 

Empieza, estimado lector, a bajar estos conceptos a los atletas humanos y caninos. Tanto el humano como el perro tienen respuestas innatas al miedo o al amor, pero su experiencia en el manejo de estas emociones afectará su comportamiento cada vez que se presenten. El resultado primario de estas respuestas es un cambio en el estado del cuerpo y en las estructuras del cerebro. Por ejemplo estar ansioso por ver al ser amado causa tensión muscular, temblor fino, aumento de la frecuencia cardiaca, pero una vez que lo vemos y estamos un tiempo con el ser amado, aquello se vuelve relajado, alegre, se acaba la tensión y el temblor. Así es en los humanos y los perros. Un buen ejemplo en nuestro perro es la agitación que tiene cuando nos vuelve a ver después de un tiempo sin vernos; salta, corre, va, viene, mueve la cola intensamente. Después de un rato se calma y está con nosotros sin agitación. Esto depende de la inteligencia emocional.

 

El objetivo final de las respuestas orgánicas a las emociones es el bienestar biológico, psicológico, social y espiritual. En los perros se da el mismo fenómeno a través de las respuestas de su inteligencia emocional, pues buscan su bienestar biológico, etológico y espiritual. En la medida que evolucionó el cerebro de los mamíferos vertebrados, especialmente del homo sapiens y de los animales que domesticó (humanizó) como el lobo, apareció el aprendizaje y la memoria, que es de donde evolucionó la corteza cerebral. Ahí, en el cerebro evolucionado de los mamíferos vertebrados se desarrolló una parte especializada en asuntos emocionales, llamada la amígdala. Esta amígdala o pequeña protuberancia del cerebro evolucionado es el núcleo principal de la inteligencia emocional y está relacionada con la memoria emocional, es decir ahí se archivan las experiencias que en el transcurso de la vida se han aprendido que son dependientes de las emociones. El objetivo funcional de la amígdala es contener las respuestas innatas o naturales a los estímulos emocionales y depositar las experiencias emotivas de la vida. De la combinación de ambas; respuestas innatas y aprendidas, se dan las conductas de los mamíferos a las emociones.

 

De la funcionalidad de la amígdala depende lo que nosotros llamamos “un perro duro”, “un perro necio”, “un perro cobarde”, “un perro agresivo”, etc. De las respuestas innatas depende que unos perros sean unos torbellinos y otros sean calmados, de las respuestas aprendidas depende la conducta de un perro, querido y estimulado y de un perro maltratado, encerrado y abandonado. El núcleo del sistema nervioso central que controla esto es la amígdala cerebral.

 

Hay diferentes tipos de emociones, las cuales veremos en el artículo siguiente, sin embargo requiero de comentar que las respuestas innatas a las emociones son diferentes en las diferentes especies biológicas. Así, el homo sapiens y el canis familiaris deben tener respuestas diferentes a la satisfacción del premio o al miedo al castigo. Las emociones con nuestro perro a través de premios (comunicación no violenta) o castigos (comunicación violenta) desencadena en el cerebro del perro, específicamente en la amígdala de su cerebro, una respuesta. Cuando la respuesta a la emoción se manifiesta a través de la corteza motora (la encargada de mover los músculos del cuerpo) se da un movimiento que tiene dos posibilidades, ser correcto y recibir un premio, o ser incorrecto y recibir un castigo.

Hay mamíferos más emocionables que otros. Hay diversas denominaciones para referirnos a ellos. Por ejemplo decimos que son personas o perros más sensibles o tiernos, o estresados o asustadizos, etc. El nivel de emocionalidad está relacionado con el nivel de la inteligencia emocional. No hay un nivel normal o anormal. No obstante, si hay un bajo y un alto nivel de emocionalidad. Así cuando un humano es altamente emocionable y esto le dificulta realizar ejecuciones motoras deportivas, decimos coloquialmente que tiene dos pies izquierdos, en lugar de un derecho y un izquierdo, hay perros que por emocionables tienen dos patas izquierdas en lugar de una izquierda y una derecha.

 

Los premios y los castigos se entienden en el entrenamiento deportivo de humanos y perros de la siguiente manera; El premio es un satisfactor emocional y el castigo la ausencia del satisfactor. En el caso de los premios no necesariamente es algo físico, como palabras o el lenguaje no verbal de satisfacción del entrenador o ser reconocido públicamente, pero también puede ser algo físico, como palmadas, comida, caricias, regalos, etc. El castigo nunca es físico o maltrato, porque el castigo es un término operativo, no un término de crueldad.

 

Seguiremos en un mes.

 

Organización Canófila TRIACA, León, Gto.

e-mail: drraulgarciamiranda@hotmail.com

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1 Comment

  1. Carlos Martínez 02/03/2013 at 10:39 PM

    Gracias por compartir esas ideas con nosotros lo amantes de los cachorros.

    Abrazo

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